Análisis de narraciones
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Análisis de narraciones


Analizar aspectos relevantes de narraciones leídas para profundizar su comprensión: - interpretando el lenguaje figurado presente en el texto - expresando opiniones sobre las actitudes y acciones de los personajes y fundamentándolas con ejemplos del texto - determinando las consecuencias de hechos o acciones - describiendo el ambiente y las costumbres representadas en el texto - explicando las características físicas y sicológicas de los personajes que son relevantes para el desarrollo de la historia - comparando textos de autores diferentes y justificando su preferencia por alguno



📖 Lectura

Bajo la luz de la luna, que teje telarañas de plata, la escuela se viste de sabiduría ancestral. Los niños, con manos de abeja recolectora, transforman botellas en colibríes de vidrio, revisten papel en nubes que canta el viento, y convierten latas en espejos donde el sol se ríe. La madre tierra suspira agradecida, mientras la tierra se abraza a los árboles que guardan los cuentos de los mapuches. Las botellas no son más prisiones de plástico, ahora laten como semillas de futuros árboles. El papel arrugado, con sus arrugas de historias olvidadas, se levanta en mariposas que besan los oídos del río. Las paredes hablan con guayños entrelazados, hilos que llevan la memoria del sol y la lluvia. El reciclaje no es tarea, es un verso que el corazón escribió al oído de la naturaleza. ¿Y si cada envase, antes de ser olvidado, dejara un regalo para otros mundos? Así, en cada rincón, la escuela se convierte en un huirapuca (cueva sagrada) donde lo viejo renace bajo la mirada de la luna, y los hongos comen el pasado para que florezca el mañana.

1) ¿Qué emoción siente la madre tierra como consecuencia de las acciones de los niños en la escuela?

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2) ¿Compartes la idea de que el reciclaje es 'un verso que el corazón escribió al oído de la naturaleza'? Fundamenta tu opinión con elementos del texto.

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Hoy, con el cuaderno abierto en el escritorio y la pluma en la mano, no supe qué escribir. La hoja blanca me recordaba que Claudia no estaría para leer mis garabatos de mañana, ni para reírse con mis chistes malos o desafiarla a que me ayudara a resolver ecuaciones imposibles. Hacía una semana que la noticia había caído como una tormenta invernal: su familia se mudaba a Valdivia. —¿Y qué harás sin tu mejor amiga?—preguntó mamá mientras doblaba ropa en el armario de Claudia. —No lo sé—respondí, jugueteando con los bordes desteñidos de mi sudadera favorita—. Me parece que me quedaré aquí, sola. Era mentira, claro. No estaba sola, pero Valdivia era tan lejos como la luna. Allí había bahías y bosques, y aquí solo el ruido de los buses y la vista de cerros cubiertos de edificios grises. Claudia me enseñó a ver montañas en cada nube. En la escuela, las cosas no eran iguales. La biblioteca se llenaba de silencio cuando antes resonaba con nuestras risas. Las clases de arte, que solíamos dominar con nuestras caricaturas de la profesora, se volvieron abrumadoras. Incluso el almuerzo con el sándwich de arroz y el chocolate en polvo me parecía monótono. "Hoy me sentí como un pájaro sin alas", escribí en el diario. "Claudia me decía que viajar a Valdivia era como volar, pero ahora solo siento que caigo." La última tarde antes del viaje la pasamos en el parque. Claudia trajo una caja de hojas de árboles y piedras lisas para hacer collages. Yo llevé un frasco con semillas recolectadas durante la primavera. Mientras las colocábamos sobre el frasco, ella me dijo: —¿Sabes? No importa cuánto estemos lejos. Una semilla puede germinar en cualquier lugar. Yo sonreí, pero no creí sus palabras. Cómo podía creer que algo que había tomado tantos años crecer en nuestro rincón favorito del parque no moriría con ella? La despedida fue precipitada, como si el mundo se diera prisa en olvidar que existíamos. Claudia me dejó una carta y un sticker de un pinguino. "Para el diario", escribió. "Tu amigo de Valdivia también quiere escribir contigo." Los días siguientes fueron una lucha. Escribía páginas y páginas preguntándome si tendría valor para ser paciente. Si debía olvidarla o intentar que el diario fuera nuestro puente. Un día, mientras revisaba las entradas antiguas, me di cuenta de que había escrito más veces "Valdivia" que "Santiago". "Hoy entendí que no es el lugar lo que mantiene cerca a las amistades. Es el tiempo que compartimos y los recuerdos que guardamos", escribí en una nueva página. Decidí enviarle el diario a Claudia, con una nota: "Aquí tienes tu carta de vuelta. Espero que no nos demoremos tanto en escribirnos." Cuando recibí su primera carta, con el sello azul de la bahía en el reverso, el sol se filtró por la ventana y cayó sobre el sticker del pinguino. Claudia había dibujado un bosque en la carta, y al final, me escribió: "Tirándote semillas de palabras, espero que crezcan allá." Ahora el diario no solo tiene entradas mías. Tiene preguntas, risas en papel, y promesas de historias que aún no escribimos. A veces, al tocar el sticker, pienso que quizás Valdivia no esté tan lejos después de todo. O que, al menos, las amistades verdaderas encuentran formas de seguir vivas, incluso cuando la distancia habla más alto que las palabras."}

3) ¿Qué consecuencia tuvo para la narradora el hecho de enviarle su diario a Claudia?

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4) ¿Opinas que la amistad entre la narradora y Claudia logró superar la distancia? Fundamenta tu respuesta con elementos del texto.

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La placa de cobre lloró en silencio, como gotas de lluvia sobre circuitos fríos. El robot, en su caparazón de aluminio, recogió los pedazos de un sueño roto. Sus engranajes, que antes cantaban victorias, ahora susurraban fatigados. Un cable se enroscó en el polvo, mientras el viento le traía el eco de los aplausos que nunca llegaron. Pero en los ojos de los niños, que sostenían su estructura como un pájaro herido, se encendió una chispa de humo azul. —No es el final —dijo la niña más joven—, es solo un puente entre caídas y vuelos. El robot aprendió a escuchar el latido de sus baterías, a contar los segundos como semillas que germinan en la oscuridad. Un día, con alas de soldadura y corazón de lata, voló más alto que la montaña, no por ganar, sino por no rendirse, por entender que la perseverancia es un humo que nace del fuego, y dibuja ríos de luz entre cada error

5) Según el texto, ¿qué consecuencia tuvo para el robot el hecho de aprender a escuchar sus baterías y contar los segundos como semillas?

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6) En tu opinión, ¿el mensaje principal del poema es que la perseverancia permite superar las caídas? Fundamenta tu respuesta con elementos del texto.

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En el rincón polvoriento del ático, un baúl antiguo susurraba secretos bajo el peso de los años. Al abrirlo, el niño encontró un relicario de plata con una foto descolorida, una caja de música de madera tallada y un martillo oxidado. Cada objeto era un verso de un poema olvidado. El relicario guardaba la risa de abuela, que se esparcía como flores de naranjo en primavera. La caja de música, con su melodía temblorosa, dibujaba la travesía del barco que la llevaron desde Andalucía, sus olas como cuna de promesas. El martillo, frío y callado, golpeaba en su mente el ritmo de los días laboriosos: construyendo casas desde el amanecer hasta la luna. Entre papeles, descubrió un mapa con rutas borrosas y nombres que arañaban el viento. Allí, el tiempo no era un río, sino un tejido de hilos dorados que unía tierras lejanas a su piel. Una carta con el aroma a canela y polvo de viaje le habló de un beso roto entre dos mundos. El niño comprendió: no era un juguete, ni un recuerdo, sino un puente de sal y sudor. Cada objeto, un canto al amor que cruzó fronteras para sembrar raíces en su血脉. Ahora, su corazón palmea como la lluvia en los campos que nunca vio, pero que late ahí, en cada fibrilla que lo une a los desiertos del ayer.

7) ¿Qué consecuencia emocional tiene para el niño el descubrimiento de los objetos del baúl?

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8) En tu opinión, ¿por qué el niño considera que el contenido del baúl es 'un puente de sal y sudor'? Fundamenta con el texto.

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En el colegio San Esteban, en la comuna de La Florida, Santiago, los estudiantes de sexto año se habían dado cuenta de un cambio inquietante. La profesora de arte, Sra. Lilibeth, llegaba con su carpeta de láminas, pero su mirada triste y las risas disminuidas de sus alumnos delataban un secreto: el director, don Raúl, pensaba cancelar la materia por falta de recursos. Ana, una estudiante apasionada por el dibujo, observó esto con preocupación. La clase de arte era su refugio, donde transformaba lápices en historias y pinceles en aventuras. "Si se cancela, ¿qué harán los que no somos buenos en matemáticas o ciencias?", preguntó una mañana, mientras buscaba su cuaderno. Los compañeros asintieron, inquietos. Pablo, el chico de los cascos siempre puestos, sugirió: "Podríamos hacer algo... algo que nos ayude a defender el arte." Entre susurros, nació la idea: crear una banda musical y organizar un concierto para recaudar fondos. Con el entusiasmo de los jóvenes y la experiencia musical de Pablo y Camila, quienes tocaban la guitarra y el piano, respectivamente, comenzaron a reunir instrumentos viejos del colegio. Nicolás, especialista en baterías, convenció a su papá para que le prestara su batería electrónica de segunda. Las clases de música, que también corrían el riesgo de ser eliminadas, se convirtieron en el espacio para practicar. Ana, que nunca había tocado un instrumento, propuso ilustrar las canciones con historietas de colores vivos, que colgarían en el escenario para contar la historia de cada pieza. El primer ensayo fue caótico. Las notas no encajaban, los ritmos se desfasaban, y Ana tropezó al intentar cambiar un cartel. "¿Cómo vamos a convencer a don Raúl si ni siquiera suena bien?", gruñó Tomás, el guitarrista más impaciente. Pero Camila lo calmó: "No se trata de ser expertos, sino de mostrar que el arte nos une." A medida que los días pasaban, la banda mejoraba. Pablo escribió una canción sobre la profesora Lilibeth, con versos sobre lápices rotos y sueños intactos. Camila creó una melodía suave que combinaba colores y sonidos. Nicolás, con su batería, daba ritmo a las emociones. Ana, mientras tanto, diseñó carteles que transformaban las canciones en cuadros. El concierto se programó para el viernes, en el patio del colegio. La profesora Lilibeth, emocionada, los ayudó a convencer al director de permitir el evento. "Si tienen éxito, el consejo escolar reconsiderará el presupuesto", le dijo Pablo con una sonrisa. El día del concierto, el sol chileno de marzo brillaba cálido. Los estudiantes habían pintado bancas con motivos artísticos y organizado una feria con dibujos y manualidades. La banda, ahora llamada 'Colores en Movimiento', subió al escenario. Ana sostenía su cartel favorito, donde un violinista dibujado con colores pastel parecía saltar a la vida. Las canciones comenzaron. La primera, sobre la importancia del arte, generó aplausos tímidos. La segunda, una canción de despedida a los murales del colegio, logró que algunos adultos se secara las lágrimas. Pero fue la tercera, 'Somos Más que Números', la que sacudió la concurrencia. Pablo, con su guitarra, cantaba sobre cómo las matemáticas no podían medir la creatividad, y Camila añadía arpegios que imitaban el sonido de pinceles en lienzo. Ana, nerviosa, proyectó su cartel mientras las luces parpadeaban como destellos de emociones. Al final, un padre del curso gritó: "¡Felicidades, chicos! ¡El arte no se puede comprar, pero sí defender!" Don Raúl, que había escuchado atento, se acercó a saludar a cada uno. "La música, el dibujo, todo tiene valor", reconoció. Esa tarde, los estudiantes celebraron con abrazos y helados compartidos. La banda no solo salvó la clase de arte, sino que también descubrió que, al unir sus talentos, podían cambiar la realidad. La Sra. Lilibeth les regaló lápices nuevos y prometió que el mural del patio sería su proyecto final. Mientras el sol se ponía, Ana pensó: 'El arte no es un lujo, es nuestra voz. Y al juntar nuestras voces, podemos construir un mundo más colorido.'

9) ¿Qué consecuencia tuvo la experiencia del concierto en la forma en que Ana entendía el arte? Explica basándote en el texto.

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10) ¿Crees que la banda 'Colores en Movimiento' logró su objetivo de defender el arte? Fundamenta tu opinión con elementos del texto.

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