Estrategias de vocabulario
⏱️ 00:00
⬅ Volver

Estrategias de vocabulario


Aplicar estrategias para determinar el significado de palabras nuevas: - claves del texto (para determinar qué acepción es pertinente según el contexto) - raíces y afijos - preguntar a otro - diccionarios, enciclopedias e internet



📖 Lectura

En la escuela, el sol despierta un totem, / tejido con recortes de papel y botellas. / Las niñas lo abrazan como a un árbol centenario, / susurrando historias de tierra y semillas. / Las latas de agua cantan una jota ancestral, / cada plástico se vuelve río que rinde gracias. / La basura, un cuento sin final, / se transforma en pájaros de cartón que danzan, / trayendo el canto del viento a las aulas. Los niños, con manos de tejedor, / atan esperanza a los escombros, / mientras el ahuén de los árboles observa, / y el mapuche río brilla en sus ojos. / El reciclaje, un ritual de colores, / revive en cada mochila la memoria de los abuelos. / ¿Y tú, lector, mecerás con tus huesos / la canoa de los sueños, / para que el mundo no se trague su piel? / El totem crece, / uniendo el ayer y el mañana / con hilos de papel y promesas de sol.

1) En el verso 'el ahuén de los árboles observa', ¿qué significado tiene la palabra 'ahuén' según el contexto del poema?

Selecciona una opción:


📖 Lectura

Clara apoyó la mejilla en el frío vidrio de la ventana y observó cómo el sol teñía de oro el horizonte. La bahía de San Vicente, con sus embarcaciones de pesca y el constante murmullo de las olas, era su refugio desde que a los siete años descubrió el diario azul que había pertenecido a su abuela. Ahora, a los trece, escribía con más frecuencia desde que supo que su mejor amigo, Mateo, se mudaría a Valparaíso con su familia en dos semanas. —¿No podrían haber esperado un poco más? —preguntó un día, mientras guardaban en cajas los juguetes de la casa de juegos que habían construido entre naranjos en el jardín de Mateo. Su voz temblaba, aunque intentaba sonar lúgubre. —Tu papá dice que la empresa de su papá necesita mudarse. Es una oportunidad importante —respondió su hermano mayor, Nicolás, sin entender la profundidad de la pena que crecía en el pecho de Clara como una planta inoportuna. Esa noche, en la quietud de su habitación, Clara abrió el diario y escribió: "Hoy el sol se fue más rápido. Tal vez se sintió triste conmigo y quiso dejar de iluminar mi cara". Sus dedos recorrieron las hojas arrugadas, donde otros días había dibujado barcos de papel y escrito sobre las mariposas que veían volar al amanecer. La partida de Mateo no fue un evento súbito, sino una sombra que fue creciendo. Clara lo notaba en los silencios durante la merienda, en cómo él hojeaba las páginas de la guía telefónica de Valparaíso con expresión distante. Un jueves, sin previo aviso, él apareció en el colegio con una mochila de color verde pistache y un boleto de tren entre sus dedos. —¿Y si... nos escribimos cartas? —propuso Mateo, su voz temerosa de rechazo. —Podrían ser como cartas de capitán de barcos. Juramos que nos alcanzaríamos las emociones, aunque estuviéramos separados por kilómetros. Clara sintió un nudo en la garganta, pero asintió. Su diario se llenó de ideas para cartas, listas de preguntas y pequeños dibujos de buzones imaginarios. No todo fue fácil. Una noche, al revisar el diario, se encontró titubeando: "¿Qué pasa si se olvida de mí? ¿Qué pasa si Valparaíso es mejor?". Las dudas se entrelazaban como el cable del teléfono que no usaban más desde que Mateo se fue. En el clímax de su despedida, Clara sacó un puñado de algas secas que había recogido en la playa y las guardó en un sobre. Esa sería su primera carta, un gesto que simbolizaba la conexión entre lo que habían vivido juntos y lo que podría ser. Al entregarle el sobre, Mateo le devolvió una postal del Cerro Alegre con una dedicatoria: "Clara, no me dejes perder el hilo de los sueños que compartimos". La resolución llegó despacio. Clara comprendió que escribir no era solo guardar recuerdos, sino crear un puente de palabras. Cada entrada en su diario albergaba un nuevo pensamiento, una nueva esperanza. Cuando recibió la primera carta de Valparaíso, con el aroma del viento salado y el dibujo de una barca, suspiró aliviada. Aprendió que las distancias no destruyen los lazos, pero sí exigen más de un tanto de voluntad y corazón para mantenerlos vivos. Y así, con el diario siempre a mano, Clara y Mateo aprendieron a tejer su amistad con hilos de papel y tinta.

2) En el texto, se dice: 'Su voz temblaba, aunque intentaba sonar lúgubre.' ¿Qué significa la palabra 'lúgubre' en este contexto?

Selecciona una opción:


📖 Lectura

En la sala polvorienta del abuelo, un baúl guarda secretos de tierra y mar. El niño lo abre con cuidado, y el tiempo se despierta en forma de estrellas. Allí un reloj de cobre callado, con sus manecillas dormidas, cuenta el acento en el aire: un idioma que no habla, pero canta a los oídos. Una carta doblada, con sellos de otro sol, traza mapas sobre el corazón, mientras el viento canta a los ángulos de las palabras. Un abrigo de lana, teñido de nostalgia, abraza al nieto con hilos de memoria. "Cuando las montañas se nievan", murmura el abuelo, "nuestras manos aprendieron a hacer raíces." El niño siente el frío de un país lejano en la lana, y el calor de un hogar nuevo en sus dedos. Un sacapuntas oxidado resucita la primera clase del nieto, y con cada giro, las letras dejan rastros de esperanza en la pizarra. El corazón del niño late como un tambor de desembarco. Quiere preguntar por la tierra de donde vinieron, pero las palabras se enredan como juncos de una canoa. Entonces abraza el baúl, y en sus brazos entra el sabor de la lejía, el olor a yerba mate vieja, el sonido de un tren que carga canciones de antes. Los años se vuelven textura, y él descubre que su historia está tejida en cada objeto, como un cuento que nunca termina de contar.

3) A partir de la frase 'las palabras se enredan como juncos de una canoa', ¿qué significado puedes inferir para la palabra 'juncos'?

Selecciona una opción:


📖 Lectura

La noticia cayó como una losa en la sala de arte del Colegio San Lucas: la administración había decidido eliminar la clase de arte. Mientras el profesor Pablo hojeaba el correo escolar con expresión ausente, Camila, Sebastián y Valentina intercambiaron miradas temerosas. «No podemos dejar que esto pase», murmuró Camila, acariciando el cuello de su bajo eléctrico. «¿Y qué propones?», preguntó Sebastián, ajustando las cuerdas de su guitarra. Camila lo miró con ojos brillantes. «Formar una banda y tocar en el auditorio. Si logramos reunir fondos, tal vez convencemos a la directora», añadió Valentina, tamborileando con los pies en el suelo, como si ya estuviera en el escenario. La idea creció como un brote de madera verde. Armados con planos del colegio y láminas de cartón, los tres amigos concibieron una campaña. Camila, hija de un músico retirado, era la más experimentada, pero su timidez la mantenía escondida bajo capas de tela y melena revuelta. Sebastián, siempre el que desafía las reglas, había llevado un micrófono desde su casa sin permiso. Valentina, con su entusiasmo contagioso, convenció a otros compañeros de unirse. Así nació 'Los Románticos', una banda de estudiantes que combinaba el jazz con la música chilena folclórica. Las primeras semanas fueron un tormento. El club de matemáticas ocupaba el auditorio los lunes, y los ensayos debían hacerse en el patio trasero, donde el viento arrastraba sus acordes y el ruido de los pájaros competía con sus voces. «No suena bien», se quejó Sebastián, estrujando una hoja de partitura hecha pedazos. Camila apretó los dientes. «Debemos practicar más, no hay otra opción», respondió, mientras Valentina saltaba sobre su batería de madera improvisada. «¡Y hacer carteles, Sebastián!», agregó, señalando el mural de acrílicos que Camila había pintado la semana anterior. El mayor desafío llegó cuando el director anunció que el Consejo Escolar votaría la eliminación de arte el viernes. «Solo nos quedan cuarenta y ocho horas para convencer a la mayoría», susurró Camila, hojeando los correos con dedos temblorosos. Sebastián propuso tocar en la biblioteca, pero el profesor de historia se negó. Valentina, con su energía indomable, sugirió aprovechar la feria de ciencias: «Vamos a mezclar arte y ciencia, mostraremos que la creatividad también es un lenguaje universal». La noche antes de la feria, los tres amigos se quedaron en el colegio hasta tarde. Camila grababa letras en el pizarrón, Sebastián afinaba la guitarra, y Valentina colgaba carteles de papel reciclado. «¿Y si nadie escucha nuestra música?», preguntó Camila, con voz quebrada. Sebastián la abrazó. «Entonces habremos perdido, pero no sin luchar». Valentina, desde la puerta, añadió: «Además, hoy también hay un mural. Nadie puede negar que las paredes hablan». El día de la feria, el auditorio se llenó de curiosidad. Los 'Románticos' abrieron con una versión eléctrica de 'Cielito Lindo', mientras Camila proyectaba imágenes de sus trabajos artísticos. «Cada nota es un color, cada ritmo una forma», explicó en su discurso, con la voz más firme que había usado nunca. Sebastián tocó una melodía que imitaba el canto de las aves, y Valentina logró que las risas de la multitud se convirtieran en aplausos. Al final, el Consejo Escolar anunció que pospondrían la decisión. «No lo cancelarán», aseguró Camila, mirando a sus compañeros. Sebastián sonrió, con la guitarra colgando de su hombro. «Porque vimos lo que la música podía hacer». Valentina, con una pinta de hielo en la mano, concluyó: «Y qué mal que solo las paredes puedan preservar nuestras voces». La banda se disolvió con un abrazo colectivo, pero el mural seguía allí, testigo silencioso de una batalla ganada no solo por la arte, sino por la empatía que nació en el proceso.«

4) En el texto, ¿qué significa la palabra "estrujando"?

Selecciona una opción:


📖 Lectura

En la oscuridad de la noche, sus luces titilaban como estrellas cansadas, mientras el robot de hierro y sueños se agachaba, derrotado. Los niños lo abrazaron, sus manos temblaban, y en sus ojos, el eco de un himno roto. La máquina no lloraba, pero sus engranes gemían, como si el cielo hubiera guardado todas sus canciones para otro día. "Miremos al sol", susurró el líder, y la pizarra se llenó de nuevas trazas. El cobre retozó en sus dedos, el plástico recuperó su voz, y los alambres, tejidos con paciencia, hilvanaron esperanzas. El aula, ahora un cosmos de ideas, ondeaba con planos que dibujaban soles donde antes había nubes. La derrota, convertida en un maestro de acero, les enseñó que las victorias no son metales que brillen en el aire, sino los pasos que marcan el suelo, aunque se resbalen. Y en cada error, una mariposa de circuitos revoloteó, abriendo senderos donde el polvo de la frustración se mezclaba con la chispa de lo posible. Cuando el robot volvió a caminar, no fue como un campeón, sino como un poema que se reescribe: torpe, desgarrado, pero lleno de versos nuevos. Su movimiento, ahora, era una caricia al tiempo, una promesa que no se derrumba. Así que no temas a las caídas, ni al eco de la tormenta. Al final, el metal más frágil puede contener un universo de luz, si aprendes que la danza no termina, aunque el juez haga eco de tres triples con la palabra: 'Pierden'.

5) ¿Qué significa la palabra "retozó" en el contexto del texto?

Selecciona una opción: