Estrategias de comprensión
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Estrategias de comprensión


Comprender textos, aplicando estrategias de comprensión lectora; por ejemplo: - relacionar la información del texto con sus experiencias y conocimientos - releer lo que no fue comprendido - formular preguntas sobre lo leído y responderlas - organizar la información en esquemas o mapas conceptuales - resumir



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En el extremo oriente de Polinesia, Rapa Nui enfrenta uno de sus desafíos más complejos: la preservación de su ecosistema marino frente a la creciente contaminación plástica. Esta isla, cuyas costas albergan hábitats críticos para especies como tortugas marinas, rayas y jaretas, ha visto aumentar un 40% en los últimos años la presencia de residuos plásticos, según un estudio de la Universidad de Chile. Frente a este contexto, María Paoa, una activista de 16 años de la comunidad local, lidera un innovador proyecto que combina tradición y sostenibilidad para proteger el océano que da vida a su tierra. La iniciativa, denominada 'Tapu Tu Moana' ("Nuestra Mar Sagrada" en rapanui), se sustenta en la recolección de materiales plásticos provenientes de la basura marina y residuos domésticos. Con el apoyo de veinticuatro voluntarios, incluyendo estudiantes de escuelas locales, María transforma estos materiales en estructuras flotantes que actúan como refugios artificiales para la vida marina. "El plástico no solo envenena, también altera los patrones migratorios de las especies", explica la bióloga marina Carla Núñez, quien colabora con el proyecto desde su inicio. El proceso, detallado en una infografía disponible en la página web del proyecto, incluye tres etapas claves: recolección, clasificación y transformación. Durante 2023, los voluntarios lograron reciclar 12 toneladas de plástico, equivalente al peso de dos camiones grandes. Estas estructuras, diseñadas con el fin de imitar formaciones rocosas, se instalan en zonas con alta densidad de residuos y han permitido registrar un aumento del 27% en la presencia de cardúmenes de peces durante los primeros meses de implementación. Un esquema presentado en el informe anual del proyecto muestra cómo los materiales reciclados, especialmente botellas plásticas y redes de pesca, se convierten en módulos flotantes que crean microhábitats para crustáceos y larvas de invertebrados. "La clave está en convertir el problema en solución", afirma María, quien destaca que su abuela, una respetada 'mamotu' (guardiana de tradiciones), le enseñó a valorar los recursos naturales. Esta visión ancestral, fusionada con tecnología moderna, se ha convertido en el pilar del movimiento. El proyecto ha ganado el reconocimiento de instituciones internacionales, como el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), que resalta en un comunicado su enfoque comunitario y educativo. Además de los refugios marinos, 'Tapu Tu Moana' organiza talleres escolares sobre impacto ambiental y desarrolla un catálogo de artesanías elaboradas con plástico reciclado. Estas actividades, documentadas en una serie de videos cortos publicados en redes sociales, han inspirado a comunidades cercanas a emular el modelo. Según un relevamiento del Ministerio del Medio Ambiente (2024), Rapa Nui figura entre las tres islas con mayor avance en iniciativas de reciclaje activo. Sin embargo, María advierte que "la lucha no termina con lo que hacemos aquí. El 70% del plástico que llega a nuestras playas proviene de fuentes externas, por lo que necesitamos que los países consumidores asuman su responsabilidad". Su llamado, grabado en una camiseta con el logo del proyecto, se ha convertido en un mensaje viral que mezcla preocupación por el medio ambiente con solidaridad global. Un esquema cartográfico disponible en el sitio web del proyecto muestra la ubicación estratégica de los refugios marinos, ubicados en bahías con mayor concentración de especies vulnerables. Estos espacios, además de proteger el ecosistema, funcionan como plataformas para monitorear la salud de los arrecifes coralinos. El biólogo marino Luis Cáceres señala que "este enfoque participativo representa un modelo replicable en otras islas del Pacífico, donde la contaminación marina es un tema urgente". La contribución de María Paoa, reconocida con el Premio Joven por la Sustentabilidad 2023, evidencia cómo las nuevas generaciones combinan conocimientos ancestrales con soluciones innovadoras. Su proyecto, que ha logrado una reducción del 35% en el vertido de plástico en la bahía de Mataveri, no solo protege el mar, sino que también fomenta un profundo respeto por la cultura rapanui. "No podemos preservar nuestro patrimonio si destruimos el océano que nos define", concluye, mientras observa desde su embarcación el horizonte azul que siempre ha sido parte de la identidad de la isla."}

1) ¿Cuál es el tema central del texto?

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2) Según el texto, ¿cuál es el proceso y los resultados del proyecto 'Tapu Tu Moana'?

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Kachi miraba por la ventana del colectivo, abrazado a la mochila con el dibujo de un cóndor. El campaneo de las luces del edificio escolar lo deslumbró. '¿Qué es eso?', preguntó al chofer, señalando las luces intermitentes. 'Son focos, muchacho', respondió el hombre con una sonrisa. Pero Kachi no entendía cómo esas luces artificiales podían competir con las estrellas de su tierra, que habían sido testigo de sus primeras palabras y sus primeras risas. Desde que se mudó a la ciudad con su familia, todo parecía ruidoso y desconocido. Las calles se movían como ríos de hormigón, y la contaminación lumínica le robaba la visión de la Vía Láctea. En la escuela, sus compañeros lo trataban como un extraterrestre. '¿Cómo puedes perder el bus?', le preguntaron al verlo detenido en un cruce. 'Navego por el cielo', respondió, y de inmediato se ganó miradas de desaprobación. En la mesa de la cena, su papá lo animaba con palabras de ánimo: 'Recuerda lo que te enseñó tu abuela sobre los caminos que no se ven'. Esa noche, abrió el cofrecito de madera tallado que le había dejado su abuela. Dentro, un pequeño mapamundi de estrellas hecho de cuero y hilos de lana. 'Es un Qhapaq Hucha', le había dicho una vez, 'un mapa del cosmos que nos enseña a conectar con nuestra raíz'. Mientras sus dedos recorrían las curvas de las constelaciones, una cálida luz emergió del objeto, iluminando el cuarto. De repente, las estrellas de su mapa cobraron vida, proyectándose sobre la pared. Era la constelación de Apus, el cóndor sagrado, que según la tradición, protege a los viajeros. Al día siguiente, en la clase de geografía, Kachi compartió su descubrimiento. 'En mi pueblo, aprendimos que el cóndor es nuestra guía. Las estrellas nos enseñan a no perdernos'. Algunos niños se burlaron, otros se quedaron en silencio. Pero cuando un apagón inesperado oscureció la ciudad, fue Kachi quien condujo a sus compañeros a la ventana con su mapa. 'Miren', dijo, señalando la constelación de la Cruz del Sur, 'como en la selva, aquí también hay caminos en el cielo'. Las caras de sus compañeros cambiaron. Julia, la niña que siempre lo ignoraba, preguntó: '¿Cómo sabes tantas cosas sobre las estrellas?'. 'Mi abuela me enseñó que el cosmos no es un lugar lejano, sino un hermano que camina con nosotros. Que cada estrella guarda un secreto y que, si las escuchamos, nos ayudan a tomar decisiones'. Durante las próximas semanas, Kachi organizó reuniones en la azotea del edificio escolar. Compartía leyendas aymaras sobre los dioses que habitan en las montañas, sobre el Inti, el Sol, y cómo los antiguos lo seguían para sembrar. Los niños aprendían a observar el cielo, a encontrar su camino sin GPS. Un día, descubrieron que el cóndor de las estrellas indicaba la mejor ruta para la excursión escolar. '¡No sabía que el cosmos fuera tan útil!', exclamó el profesor, mientras todos lo miraban con admiración. El clímax llegó cuando, durante un huracán, el edificio escolar fue evacuado. En el desespero, los adultos no sabían cómo llevar a los niños al refugio más cercano. Fue Kachi quien, con su mapa y la constelación de la Cruz Celestial, encontró una ruta segura. 'Vamos por aquí', les dijo, 'el cosmos nos indica el camino'. Atravesaron el bosque artificial de la ciudad, guiados por luces que solo Kachi podía interpretar. En el refugio, un niño le preguntó: '¿Cómo sabías que era el lugar correcto?'. 'Porque aprendí que el cosmos no es solo un techo estrellado. Es nuestro instinto, nuestra memoria ancestral'. La resolución vino con el amanecer. Los niños, antes divididos por lenguas y costumbres, se sentaron juntos bajo las nubes grises. Kachi les mostró cómo las constelaciones aymaras coincidían con las que veían desde la ciudad. 'No importa de dónde venimos', dijo, 'el cosmos nos conecta a todos'. Fue entonces que Julia, con lágrimas en los ojos, le entregó un cuaderno con dibujos de la Vía Láctea. '¿Me enseñas a leerla?', preguntó. Kachi asintió, y en ese momento, se dio cuenta de que había construido un puente entre dos mundos. Desde entonces, cada noche, cuando el cielo permite, Kachi se sube a la azotea. Los niños vienen con sus padres, y juntos aprenden a navegar por estrellas. El Qhapaq Hucha, con sus hilos desgastados, sigue siendo su guía. Pero ahora, también lo es el conocimiento compartido, que convierte lo que era secreto en sabiduría compartida. Porque el cosmos, como enseñó su abuela, no solo nos guía. Nos enseña a caminar juntos, respetando cada paso y cada estrella que brilló antes que nosotros.

3) ¿Cuál es el tema principal del texto? A) La dificultad de adaptarse a la ciudad. B) La importancia de valorar y compartir los conocimientos ancestrales. C) El problema de la contaminación lumínica. D) El valor de la amistad entre compañeros.

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4) ¿Cuál de las siguientes opciones resume mejor el texto? A) Kachi se siente solo en la ciudad y extraña su tierra. B) Kachi utiliza el mapa de estrellas de su abuela para compartir sus conocimientos, ayudar a sus compañeros y conectar sus raíces con su nueva vida. C) Los compañeros de Kachi se burlan de él por no saber usar un mapa. D) La abuela de Kachi le regala un mapa de constelaciones.

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Bajo el manto de la noche, Marta desplegó sus ojos como telescopios. La luna, herida de faroles fatuos, apenas filtraba su luz entre los reflejos de la ciudad. En el jardín de su barrio, donde los árboles susurraban historias del viento, organizó una vigilia: una danza de siluetas que buscaban el cosmos en un rincón de asfalto y luces. Las estrellas, tímidas, se ocultaban tras la neblina artificial, como mariposas asustadas por la llama de un faro. Marta llamó a sus vecinos, no con voces, sino con un mapa estelar trazado en papel reciclado. 'Venid a ver cómo el cielo callado llora sin sonidos', escribió, y el eco de sus palabras se mezcló con el ruido de los coches. La contaminación lumínica era un monstruo de múltiples bocas, tragando constelaciones y devorando los susurros del firmamento. Pero las manos de los niños, guías de Marta, apagaron focos y ventanas, y en ese vacío, las estrellas emergieron, titilantes, como si el universo resucitara. El cielo se convirtió en un teatro de fuegos fatuos, y Marta, entre el crepitar de los planetas, descubrió que la oscuridad no es ausencia, sino el suelo donde las luces auténticas germinan. Al amanecer, los faroles volvieron a despertar, pero en la memoria de quienes asistieron, las estrellas seguirían brillando, como una promesa de que el silencio también tiene raíces firmes en la tierra.

5) ¿Cuál es la idea principal del texto?

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6) Resume en una o dos oraciones lo que ocurre en el texto.

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Un acontecimiento celestial que conmoverá el corazón de observadores y científicos: el eclipse solar total que ocurrirá el 2 de julio de 2022 en el norte de Chile. Este fenómeno, previsto por astrónomos con décadas de antelación, ha dejado en evidencia un sorprendente patrón de comportamiento en la fauna local, generando preguntas que un grupo de estudiantes de la Escuela Rural de San Pedro de Atacama busca resolver. Cuando los rayos de luz del sol se vean momentáneamente ocultados por la luna, el paisaje del desierto de Atacama experimentará una oscuridad inusual. Según registros del Centro de Investigación de Ecosistemas del Desierto (CIEDES), aves migratorias como el cóndor andino han modificado sus rutas, ganaderos reportan vacas que dejan de ordeñar y peces de río muestran actividad acelerada en horas inesperadas. Estos cambios, documentados en un estudio de la Universidad de Chile, revelan que el 78% de las especies observadas reaccionan ante fluctuaciones de iluminación mayores a 90%. Las herramientas de los jóvenes investigadores son simples pero efectivas: binoculares, cámaras digitales y un dispositivo de medición de radiación solar diseñado por el Club de Ciencia de la escuela. Bajo la orientación de la bióloga Patricia Rojas, quien destaca que 'la fauna interpreta las sombras como señales de peligro o cambio estacional', los estudiantes han establecido una base de datos con videos y gráficos de temperatura, complementada con un esquema del Ministerio del Medio Ambiente que muestra las fases del eclipse y su impacto en la percepción animal. Este proyecto, parte del Programa de Observación Científica escolar, busca vincular astronáutica y ecología. Los resultados podrían apoyar estudios sobre el fotoperiodismo (la adaptación de los organismos a los ciclos de luz), un tema crucial para comprender el cambio climático. 'Cada reacción es una pieza del rompecabezas', afirma Joaquín, estudiante de 14 años que lidera el equipo, 'porque nos ayudan a entender cómo la naturaleza percibe los eventos que no experimentamos nosotros'. Durante la ocultación solar, que alcanzarán su punto máximo a las 18:45 horas, los jóvenes planean grabar el comportamiento de tres especies clave: el ñandú sudamericano, el cóndor y el huemul. La Universidad Católica ha confirmado que transmitirá en vivo esta investigación, con una infografía interactiva que permitirá a la audiencia comparar sus observaciones con datos históricos de eclipses anteriores. La lección más valiosa de esta experiencia, sin embargo, se trasciende más allá del fenómeno astronómico. El eclipse solar no es solo un espectáculo visual, sino una oportunidad para reflexionar sobre la interdependencia entre ciencia, tecnología y la naturaleza. Los estudiantes proponen una campaña escolar que combine la observación astronómica con acciones de conservación, destacando que 'si podemos entender cómo un eclipse afecta a los animales, también podemos aprender a protegerlos de amenazas más permanentes que enfrentamos hoy, como la deforestación o la contaminación lumínica'. Los recursos disponibles para apoyar esta iniciativa incluyen el libro escolar 'La Luz que Guía', editado por el Ministerio de Educación, y el sitio web del Observatorio Astronómico de Valparaíso. En un contexto donde el 35% de los chilenos no reconoce correctamente el efecto del fotoperiodismo en los ecosistemas (INE, 2023), este caso muestra que la curiosidad científica no solo responde preguntas, sino que también forma ciudadanos conscientes del entorno. Mientras preparamos nuestra protección ocular para observar la oscuridad celestial, quizás sea tiempo de considerar cómo la luz, o su ausencia, guía el mundo que nos rodea de formas que aún no comprendemos.

7) ¿Cuál es la idea principal del texto?

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8) Según el texto, ¿qué estrategia de comprensión permitiría resumir la información más relevante del proyecto de los estudiantes?

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Las luces de la biblioteca del Colegio San Agustín parpadeaban como insectos nocturnos, creando sombras que bailaban sobre las estanterías polvorientas. Camila, con su mochila medio abierta y gafas ladeadas, arrastraba a Sebastián y Tomás hacia el rincón más antiguo del lugar, aquel donde las ventanas estaban cubiertas por cortinas de encaje y el aire olía a pergaminos quemados. "Aquí debe estar", murmuró Sebastián, ajustando su pulsera con chip de realidad aumentada, "la sección de mitología mapuche que el director prohibió hace años". Mientras Tomás registraba los estantes con manos temblorosas, Camila deslizó un dedo sobre los grabados de una tabla de madera que sostenía el libro. "Mirémoslo bien", insistió, aunque el peso de la culpa la mantenía alerta. Al abrir el tomo, mil hojas de papel amarillento crujieron como hojas secas en un bosque invernal. Una imagen los atrapó: un círculo de piedra con estrellas entrelazadas, rodeado por rostros que parecían observarlos con tristeza. "¡Esto no es un libro normal!", exclamó Tomás al tocar la ilustración. De inmediato, el suelo vibro bajo sus pies y el aire se cargó con un olor a tierra húmeda. Una luz dorada surgió de la imagen, formando un arco luminoso que chasqueaba como una antorcha. Camila, con la respiración acelerada, susurró: "Si entramos, ¿regresaremos?". Sebastián ya se había metido el chip en el bolsillo: "¿O esto es solo un sueño como los del club de lectura?". Atravesaron el portal. El viento estalló como un cohete y cayeron de rodillas sobre un suelo de piedra calentada por el sol. Frente a ellos se alzaba una ciudad de templos tallados en montañas, con puentes de madera ennegrecida y cielos teñidos de violeta. "¡Es como el dibujo del libro!", jadeó Tomás, señalando las estrellas que brillaban fijas sobre las cúpulas de la ciudad. Camila notó que las constelaciones coincidían con las leyendas mapuche que había estudiado, pero aquí estaban... vivas. Un anciano de ropa de plumas rojas los encontró. "Sois hijos del tiempo", dijo con voz que resonaba como un tambor, "la ruta para regresar exige que reconstruyáis el círculo de estrellas, pero solo quien entiende el silencio del cosmos puede hacerlo". El portal se había cerrado, y ahora las estrellas sobre el templo se movían, formando patrones caóticos. Los amigos discutieron en círculo. Sebastián propuso usar el chip para escanear los movimientos, pero el aparato solo capturaba fragmentos. Tomás insistió en seguir el diseño de los templos, pero Camila lo detuvo: "¡Miren las sombras! Cuando el anciano habló, las estrellas proyectaron sombras que formaron una palabra... Quizá no es un puzle matemático, sino... un mensaje". Con paciencia, midieron cómo la luz de las estrellas interaccionaba con los símbolos en las paredes. Sebastián se emocionó: "¡Esto es un código binario! Pero con números en base diez". Camila, recordando los cuentos sobre la relación entre el cielo y la tierra, sugirió: "Si la sombra de la estrella que brilla más cerca del sol representa '1', y la que está en la montaña '0', ¡podríamos traducir el mensaje!". Tras horas de trabajo, las estrellas formaron el mensaje "Este cielo fue nuestra memoria". El anciano sonrió y les entregó una semilla envuelta en tela de hilo: "La civilización no vive en el portal, sino en vosotros. Si la semilla brota, el camino se abrirá". Regresaron a la biblioteca con la semilla en un frasco, pero al abrirlo, el cristal se rompió y la semilla desapareció. "¿Cómo regresamos ahora?", preguntó Tomás, con los ojos nublados de desesperación. Camila miró el libro: "Tal vez el comienzo del fin es el fin del comienzo". Sebastián, con el chip en la palma, lo apuntó al mural de estrellas del libro. "¡La semilla no era física! ¡Era una idea que teníamos que plantar aquí!". El mural cobró vida. Las estrellas se alinearon como en la ciudad, y el portal se reabrió. Antes de salir, el anciano les dijo: "El conocimiento no es solo de libros, sino de conexiones entre los mundos". Regresaron a la biblioteca, pero al tocar el libro, este se apagó y volvió a ser solo un objeto de madera. Cuando se separaron en el umbral de la puerta, Camila preguntó: "¿Qué hacemos con el libro?". Sebastián lo sostuvo entre sus manos: "No es un secreto para ocultar, sino un puente para entender". Tomás, con una sonrisa triste, añadió: "A veces, las respuestas vienen de lugares donde nadie busca". El portal desapareció, pero en la pared de la biblioteca, ahora había una sombra que formaba las mismas constelaciones. Camila lo observó por un momento y susurró: "Creo que entendemos por qué no era solo un cuento". Fuera, el viento mecía las ramas de los cipreses, como si la naturaleza guardara el eco de un viaje que jamás sucedió, o quizás, que solo los niños podían recordar."}

9) ¿Cuál es la idea principal del texto?

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10) ¿Cómo resumirías la enseñanza de la historia en una oración?

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